Choque cultural

La gente suele bromear sobre el choque cultural cuando se va de vacaciones o se traslada a un nuevo país por primera vez. Sin embargo, el choque cultural no es un mito, es una experiencia previsible que se produce cuando una persona es sacada de su entorno familiar y colocada en otro lugar. El diccionario lo define como « la desorientación que se experimenta al someterse repentinamente a una cultura o forma de vida desconocida ». Es un periodo de adaptación que suele ir acompañado de fases de añoranza, alienación y frustración. En su forma más simple, el choque cultural es la incapacidad de integrarse.

Para comprender mejor las implicaciones del choque cultural, analicemos primero la cultura. A menudo, cuando pensamos en la cultura, nos viene a la mente la ropa, la comida, la música, la literatura, la arquitectura, etc. Y aunque estos elementos pueden ciertamente definir una sociedad, la cultura es mucho más profunda. Influye en nuestra forma de pensar, actuar, comunicarnos y ver el mundo. La cultura desempeña un papel muy importante a la hora de determinar lo que consideramos « correcto » y « equivocado », « bueno » y « malo », « profesional » y « no profesional », « eficaz » e « ineficaz », etc. Determina a quién mostramos más respeto en la sociedad y si educamos a nuestros hijos para que « hablen cuando se les habla » o para que formen parte de la familia y compartan sus opiniones. Vivir y trabajar en el extranjero es como jugar una partida de cartas, salvo que en este juego cultural todos juegan con reglas diferentes, y nadie tiene ni idea de qué reglas siguen los demás jugadores.

Las cuatro fases del choque cultural

Fase I: La fase de luna de miel

Acabas de mudarte a tu nuevo país, todo es maravilloso, estás explorando y te fascina lo que ves a tu alrededor. Es un poco como estar de vacaciones. Las diferencias entre tu cultura de origen y la de acogida se perciben con emoción y asombro.

Síntomas Fase I: excitación, emoción, asombro, fascinación.

Fase II: la fase de negación

Después de un tiempo, la realidad se impone; te acostumbras a las diferencias externas y ya no te emocionan. Empiezas a notar las diferencias más profundas: la forma en que la gente se comunica (o no se comunica) contigo y con los demás, el funcionamiento de la sociedad, los valores de la gente, etc. Las diferencias entre tu país de origen y el de acogida se hacen cada vez más evidentes y no siempre te gusta lo que ves.

Síntomas Fase II: ansiedad, nostalgia, hostilidad hacia las personas, depresión, soledad, frustración, ira.

Fase III: la fase de adaptación

Poco a poco empiezas a entender la nueva cultura. Has llegado a la fase de « me estoy haciendo a la idea », cuando empiezas a entender un poco más tu nuevo entorno y por qué la gente actúa como lo hace. Aceptas mejor las diferencias y eres más capaz de conciliarlas, tanto en tu vida privada como en la profesional. Sabes qué esperar, las cosas se vuelven más « normales » y la cultura de acogida empieza a tener sentido.

Síntomas Fase III: aceptación, menos negatividad, voluntad de aprender/abrirse, vida más « normal ».

Fase IV: la fase de asentamiento

Por fin llegas a la fase de « soy muy feliz aquí ». Comprendes bien la cultura local y, aunque no te gusten todos sus aspectos (probablemente descubrirás que hay aspectos de tu cultura de origen que tampoco te gustan), eres capaz de resolver las diferencias. Te sientes cómodo en tu país de acogida, sabes cómo actuar, comunicarte, participar en la sociedad, etc.

Síntomas de la fase IV: satisfacción, capacidad de conciliar las diferencias, comprensión.

¿A quién le afecta el choque cultural?

Casi todo el mundo, cuando deja su entorno nativo y se traslada a otro lugar, experimenta un choque cultural. Algunos pasan más rápido que otros y otros tienen mucha más dificultad. Mientras que algunas personas llegan al estadio IV con bastante rapidez, otras se quedan atascadas en el estadio II y nunca progresan. Depende mucho de tu propia actitud. Si está convencido de que sus valores y su forma de hacer las cosas son los « únicos », probablemente no estará muy contento en su nuevo entorno y será menos productivo en el trabajo. Por otro lado, si tienes la mente abierta, estás dispuesto a aprender y a aceptar que los demás son simplemente diferentes, puede que tengas tus altibajos (sobre todo al principio), pero probablemente serás más feliz viviendo en el extranjero y más productivo en el trabajo.

5 consejos para afrontar el choque cultural

  1. Acepta que no todo el mundo piensa como tú o tiene los mismos valores que tú. Todos tenemos diferentes definiciones de lo correcto y lo incorrecto, de lo bueno y lo malo. La forma correcta de comportarse en tu sociedad puede no ser la misma que en tu país de acogida.
  2. Aprende el idioma: si el idioma es diferente al tuyo, haz lo posible por aprender al menos una parte. Se sorprenderá de lo mucho que entenderá a la gente y su cultura si habla el idioma local.
  3. Sé curioso; aprende más sobre la cultura de tu país de acogida: por qué la gente actúa y se comunica como lo hace. Busca el verdadero significado de sus acciones.
  4. Dejar de juzgar: todos tendemos a juzgar a los demás y a evaluar su comportamiento. Sin embargo, cuando tratamos con personas de otras culturas, tendemos a evaluarlas según nuestras propias normas y valores, sin tener en cuenta que sus normas y valores pueden ser muy diferentes. Así que no juzgues a los demás hasta que entiendas su cultura.
    Pide ayuda.
  5. Si te resulta difícil y crees que no estás progresando, haz algo al respecto. Pide a alguien que te explique la cultura local y te muestre formas prácticas de conciliar las diferencias culturales dentro y fuera del lugar de trabajo.
    Fuente: http://www.globallivingmagazine.com/culture-shock-what-is-it-and-how-can-you-best-deal-with-it/